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    Somos FE RESUELTA, una iniciativa que busca educar sobre la Tradición de La Santa Iglesia Católica, mostrar los cambios que ha tenido durante las ultimas 5 décadas y como el fenómeno de autodemolición trabaja hoy con mas fuerza. No atacamos a nuestra jerarquía, respetuosamente le mostramos lo que a nuestro juicio son errores y confiando en la Divina Providencia, esperamos sean corregidos. GRACIAS POR PARTICIPAR DE ESTA INSTANCIA, POR EL REINADO SOCIAL DE NUESTRO SEÑOR VIVA CRISTO REY!!!!
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ORDENACIONES FRATERNIDAD SAN PIO X SON TODAVIA ILEGITIMAS

CIUDAD DEL VATICANO, 17 JUN 2009 (VIS).-Sigue el comunicado emitido esta mañana  por la Oficina de Prensa de la Santa Sede acerca de las ordenaciones anunciadas por la Fraternidad San Pío X.

 

  “En respuesta a las frecuentes preguntas de estos días a propósito de las ordenaciones sacerdotales de la Fraternidad San Pío X previstas para finales de junio, basta recordar lo que afirmó el Santo Padre en su Carta a los Obispos de la Iglesia Católica del pasado10 de marzo: “Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. (…) Hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros (…) no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia”. Por tanto, esas ordenaciones son todavía ilegítimas”.

 

  “En la misma Carta, el Papa anunciaba su intención de dar un nuevo estatus a la Comisión “Ecclesia Dei” asociándola a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hay razones para pensar que falta poco para ese nuevo estatus. Este hecho constituye la premisa para el inicio del diálogo con los responsables de la Fraternidad San Pío X de cara a la deseada aclaración de las cuestiones doctrinales y, por lo tanto, también disciplinarias, que todavía siguen abiertas”.

OP/ORDENACIONES/FRATERNIDAD SAN PIO X                   VIS 090617 (230)

 COMENTARIO EDITORIAL: Es cierto que la situacion “legal” de la fraternidad, sigue siendo la misma, asi fue desde las excomuniones. No por que la rehabilitacion este proxima, la FSSPX va a detener su trabajo. Las ordenaciones seran “ilegales”, pero VALIDAS!!

Monseñor Felley : Reestructuración inminente de Ecclesia Dei

TORONTO, Canadá, martes 16 de junio de 2009 (ZENIT.org).- El anuncio de que la Congregación para la Doctrina de la Fe supervisará ahora las conversaciones con la Fraternidad de San Pío X es inminente, afirmó el superior general de la Sociedad. 

El obispo Bernard Fellay reveló a ZENIT que la congregación le informó que esperan la publicación de una declaración de Benedicto XVI, en forma de motu proprio (por iniciativa propia), sobre la nueva estructura de Ecclesia Dei antes del 20 de junio.  

El obispo confirmó que el pasado 5 de junio mantuvo un encuentro con el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal William Levada. 

Durante una visita a Toronto este lunes, el superior general explicó que la Comisión Pontificia Ecclesia Dei -creada precisamente para supervisar el proceso de “curación” de la separación de la Fraternidad de la Iglesia- continuará siendo una entidad distinta del dicasterio de la Iglesia para asuntos doctrinales. 

“Según lo que hemos escuchado, lo más probable es que uno de los monseñores de la Congregación será el jefe ejecutivo de Ecclesia Dei –afirmó–. Así, estará unida muy estrechamente a la Congregación”. 

El obispo Fellay había sido excomulgado automáticamente junto a otros tres obispos, ordenados por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988 sin la aprobación del Vaticano. 

En enero, Benedicto XVI levantó la sanción. Pero la Sociedad de San Pío X todavía carece del status o condición canónica requerida para el legítimo ejercicio del ministerio. 

Según indicó el pontífice en una carta enviada en marzo a todos los obispos de la Iglesia, esa condición sólo se concederá cuando la Fraternidad acepte la autoridad del Concilio Vaticano II y las enseñanzas del magisterio de los papas desde ese concilio. 

Desde el año 2000, la comisión pontificia ha sido dirigida por el cardenal Darío Castrillón Hoyos, a quien el obispo Fellay describe como “muy amigable” con la Sociedad. 

El obispo explicó que, tras la reunión del 5 de junio con el cardenal Levada, sigue sin estar seguro sobre cómo afectarán los cambios previstos a las negociaciones con el Vaticano. 

“No sé [si el cardenal Levada será] suficiente para responder realmente a la cuestión (···). Cuando fuimos recibidos, hubo mucha cortesía; él fue suave”, declaró. “Francamente, no sé si habrá un cambio real y qué cambio será”.

Nuevas excomuniones

Lo más urgente para el nuevo líder de Ecclesia Dei es evitar una nueva serie de excomuniones. 

El 27 de junio, el obispo lefebvrista Alfonso de Galaretta tiene programado ordenar tres sacerdotes y tres diáconos en su seminario Zaitzkofen, en Baviera (Alemania).

El obispo Gerard Muller de Ratisbona ha advertido a la Fraternidad que hasta que la cuestión de la condición canónica no esté resuelta las ordenaciones no están autorizadas y por tanto merecerían acciones disciplinarias. 

A principios de mes, un portavoz diocesano dijo: “Nuestro obispo está esperando de Roma un consejo sobre cómo responder”. 

Y añadió: “Pero el resultado más probable es la excomunión para esos sacerdotes y para el obispo que les ordena”.  

El obispo Fellay explicó que la Fraternidad de San Pío X ya retrasó ordenaciones diaconales en Ratisbona a principios de este año. 

Y dijo que cree que el Vaticano ahora “no tiene problemas fundamentales” con las próximas ordenaciones sacerdotales. 

“Nosotros no podemos decir ahora sencillamente ‘dejamos de respirar’ –argumentó, en defensa de la continuidad de la Fraternidad en la administración de sacramentos–. Necesitamos respirar”. 

Y añadió: “Y, en definitiva, si el Papa fue tan bueno como para levantar las excomuniones, eso significa que no quiere que ahora muramos”. 

La Fraternidad tiene previsto continuar con las ordenaciones, a pesar de la preocupación del obispo Fellay de que nuevas excomuniones podrían “poner en peligro todo” y hacer fracasar los diálogos de la Fraternidad con la Congregación para la Doctrina de la Fe. 

En esas conversaciones, ocuparán un lugar central las condenas inequívocas de la Fraternidad al Concilio Vaticano II, particularmente las referidas a las afirmaciones del concilio sobre libertad religiosa, ecumenismo y separación de la Iglesia y el Estado. 

Mientras el superior general de origen suizo prefiere resolver esas cuestiones doctrinales antes de aceptar el status canónico en la Iglesia, destaca su apertura para alcanzar una posición de compromiso provisional con el Vaticano. 

“Si Roma nos da suficientes garantías, por así decirlo, de supervivencia, pienso que probablemente lo consideraremos realmente –dijo–. No tenemos ningún problema con que la Iglesia nos reconozca, por su puesto”.

¿Y AHORA? por el R. P. Christian Bouchacourt

QUÉ no se ha leído o no se ha escrito a propósito del decreto que Roma ha publicado el 21 de enero pasado sobre la “excomunión” que afectaba a los cuatro obispos de la Fraternidad desde 1988! La publicación de este documento, que si bien es imperfecto, constituye un acto valiente del Papa Benedicto XVI, cuyas consecuencias conviene analizar ahora, después que la tormenta mediática se ha aplacado un poco. Antes que nada hay un hecho histórico: el 1º de julio de 1988, el entonces Prefecto de la Congregación para los Obispos publicó un decreto de excomunión contra Monseñor Marcel Lefebvre, Monseñor Antonio de Castro Mayer y los cuatro Obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que habían sido consagrados por ellos, infamando sus personas, la propia Fraternidad y sus obras.

Por cierto, como dirá con frecuencia Monseñor Bernard Fellay, Superior General, esta censura era nula, tanto ante Dios como para el derecho canónico, de modo que no tenemos necesidad de ser absueltos de ella, ya que no existe.

Sin embargo, el decreto del 21 de enero de 2009 es bienvenido porque en los hechos la Tradición estaba netamente excomulgada por el antiguo decreto. En efecto, ¡cuánta gente, carente de las luces necesarias, se atemorizó por esta sentencia y no se animaba a franquear las puertas de nuestras capillas e iglesias durante más de veinte años! Este decreto es muy deplorable en cuanto que no ha declarado nulo el de 1988; pero, por otra parte, es comprensible que Roma desee guardar la compostura y no desdecirse, dando pie para menguar un poco más una autoridad que ya está puesta en tela de juicio.
Nuestra alegría, con todo, no es completa, porque nuestro Fundador, Monseñor Lefebvre, no ha sido explícitamente rehabilitado; así lo señalaba Monseñor Fellay en su carta a los fieles del 24 de enero pasado, en la que auguraba “su pronta rehabilitación”. El deseo que expresa este decreto en punto a abordar la cuestión doctrinal, esto es, el tema de fondo que nos opone a Roma desde hace casi cuarenta años, es una respuesta a una condición planteada por Monseñor Lefebvre al día siguiente de las consagraciones y que él expresaba en estos términos:

“Si quieren que volvamos a hablar, en ese momento seré yo quien pondré las condiciones (…) Yo situaré la cuestión a nivel doctrinal: ¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los han precedido? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei y Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI y Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y sus afirmaciones? ¿Aceptan el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptan la doctrina de vuestros predecesores, es inútil hablar”.1

Después de haber esperado más de veinte años, es el propio Papa quien convoca a estas discusiones doctrinales: “Hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia”.2

Benedicto XVI recuerda que “Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive”. 3

De esta suerte, el problema ha sido planteado en toda su exactitud. El Papa enseña que existe continuidad entre los concilios de ayer y el Vaticano II, mientras que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X afirma que el último concilio está en flagrante ruptura con la Tradición. Monseñor Fellay, como digno sucesor de Monseñor Lefebvre, desea que los textos conciliares sean pasados por la criba de la Tradición: “Lejos de querer detener la Tradición en 1962, deseamos considerar el Concilio Vaticano II y la enseñanza posconciliar a la luz de esta Tradición que San Vicente de Lérins ha definido como «lo que ha sido creído siempre, por todos y en todas partes» (El Conmonitorio), sin ruptura y según un desarrollo perfectamente homogéneo. Sólo así podremos contribuir eficazmente a la evangelización que pidiera el Salvador”.4

De este modo saldrán a la luz todas las ambigüedades y los errores que pululan en muchos textos conciliares.

Tenemos que estar convencidos de que el fin primero de las discusiones de la Fraternidad San Pío X con Roma no radica en la obtención de un estatuto canónico para ella misma sino realizar un servicio a favor de la Iglesia, ayudando a las autoridades eclesiásticas a que vuelvan a la Tradición. La cuestión canónica, que tiene su importancia, no será abordada sino cuando se hayan sentado las bases de esta restauración. ¡La Fraternidad Sacerdotal San Pío X no trabaja para ella misma sino para la Iglesia!

Alguien podría objetar lo siguiente: ¿Acaso no es utópico e ingenuo querer esperar tal rehabilitación de la Tradición en la Iglesia, considerando cuánto el modernismo se halla enquistado en Roma?

Razonar de esa manera implicaría olvidar que la Iglesia es divina tanto en su origen como en su constitución. Podemos esperar, en efecto, que Dios recompensará el innegable valor que Benedicto XVI ha manifestado concediendo los dos presupuestos que le solicitaba la Fraternidad, y que lo dotará de las fuerzas y luces necesarias para concretar una restauración que parece imposible desde el punto de vista humano. ¿Cuánto tiempo llevará eso? ¡Sólo Dios lo sabe! Recordemos sin embargo que cuando San Pedro había sido puesto en prisión “la Iglesia oraba incesantemente por él”5 y que su inesperada liberación sumió a sus discípulos “en el estupor”6, precisamente porque era imprevisible.

Es importante considerar también las reacciones furiosas de los que se enfrentan a la Tradición a resultas de la publicación del Motu Proprio que rehabilita la misa de San Pío V y del decreto sobre las pretendidas excomuniones. Generó una indecible oposición no sólo contra la Fraternidad Sacerdotal San Pío X sino también contra el papado y fue llevada adelante por episcopados enteros, como es el caso del de Alemania.

Es claro que cuanto más el Papa quisiera alejarse del espíritu del mundo y de sus principios para acercarse a la Tradición católica, otro tanto tendrá que sufrir la persecución de Nuestro Señor Jesucristo predijo a sus Apóstoles el Jueves Santo: “Si el mundo os odia, sabed que antes me ha odiado a mí (…) Si me han perseguido, también os perseguirán”.7

Los acontecimientos recientes arrojan un haz de luz sobre la profecía de la Virgen en Fátima: “El Papa tendrá mucho que sufrir”. La Fraternidad conoce estas persecuciones desde hace treinta años y quizás ayuden al Papa a pensar, ahora que él mismo se encuentra en el ojo de la tormenta.

¿Qué sucederá ahora? Ya veremos que forma concreta tomarán estas discusiones doctrinales. Es evidente que la Fraternidad San Pío X conservará su libertad de palabra, la cual no ha dejado de ejercer desde su fundación. Continuaremos defendiendo la Tradición, seguiremos denunciando los errores del modernismo que corroe a la Iglesia en su propio interior, y proseguiremos trabajando por el restablecimiento del reino de Cristo Rey.

En este contexto cada uno debe conservar su puesto, convencido de que los superiores son los únicos que tienen las gracias de estado para guiarnos en las numerosas emboscadas que nos rodean. Sepamos que tienen conciencia ante Dios de los deberes que les incumben, en aras de ayudar a Roma a volver a la Tradición gracias a estas discusiones doctrinales que se anuncian. Recemos por ellos, cooperemos con ellos con nuestros sacrificios y renovémosles nuestra confianza. Dejemos de lado los rumores y no reparemos más que en los textos oficiales publicados por la Fraternidad, en lugar de los comentarios más o menos dudosos que se publican en Internet o en otras partes.

Acabamos de terminar la Semana Santa, en cuyo transcurso seguimos de cerca de Cristo sufriente, muerto y sepultado hasta su gloriosa resurrección. La Iglesia, que es “Cristo continuado”, también sufre, tiene su Calvario, y es crucificada por enemigos que querrían llevarla al sepulcro. Convenzámonos que esta pasión también llegará a su fin. Ello dependerá de Dios; Él sabrá acoger nuestras plegarias y sacrificios. Recemos por el Santo Padre y por los superiores de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

¡No es de católicos desesperar! Demos de mano con la sospecha, con los rumores mortificantes, recordando que Cristo está junto a la Iglesia y especialmente junto a su Vicario hasta el fin de los tiempos, ya que ha orado por él “para que su fe no desfallezca”. 8 Esto es de fe.

 

¡Que Dios los bendiga! Ω

 

Padre Christian Bouchacourt
Superior de Distrito América del Sur

 

Notas:1. Monseñor Marcel Lefebvre, Fideliter, nº 66. // 2. Carta de Benedicto XVI a los obispos de la Iglesia Católica, 10 de marzo de 2009. // 3. Ibidem. // 4. Comunicado de Monseñor Bernard Fellay, 12 de marzo de 2009. // 5. Hechos de los Apóstoles 12, 5. // 6. Ibidem, 12, 16. // 7. San Mateo, 15, 18-20. // 8. San Lucas, 22, 32.

La iglesia sera perseguida!

Hace unos días, conocimos la noticia de un valiente obispo norteamericano que denunciaba al Presidente Obama como abortista y rechazaba el titulo de doctor honoris causa que la universidad de Notre Damme le otorgaria.

 

Aquí vemos al Padre Norman Welsin, quien realizaba un vía cruxis junto a feligreses, por los niños abortados y en rechazo al nombramiento de Obama.

 

Vemos al Padre Welsin que antes de ser arrastrado, con devoción, besa la cruz y entona con fuerza el Ave Maria de Lourdes, luego se desata la maldad y la humillación.

 Veamos el video.

Encomendamos a este valiente y anciano sacerdote a las oraciones de todos ustedes.

Gracias a Catholic Church Conservation

Coincidencias?

Siempre he pensado que las coincidencias no existen, todo el orden natural esta subordinado al orden sobrenatural. Al mismo tiempo, los prodigios que algunos obran, pueden darse de forma natural (en el peor de los casos, preternatural).

 Teniendo esto en cuenta, podemos dar un vistazo a las profecías mas conocidas sobre el fin de los tiempos. Me refiero a Nostradamus y a San Malaquias.

 Nostradamus en sus cuartetas, escribo todo de manera clara, pero simbólica. Al referirse al anticristo apocalíptico (el tercero), le dio el nombre de MABUS.

Haciendo una asociación de nombres en este ultimo tiempo, el nombre cuadra con el del flamante presidente de los estados unidos Barac Obama Hussein, quien por estos días cumple 100 días de gobierno. Se que muchos me van a decir que esta idea circula hace mucho tiempo en Internet, lo que es cierto, pero en unión al nombre del predecesor Bush, de la forma   Oba-mabus-h.

 Juguemos con el nombre de Barac, usando la descomposición para fijar el nombre de Hitler usada por Nostradamus.

 obaMA Barac hUSsein = MABUS

 San Malaquias nos habla del Papa negro (no Nostradamus).

Pero que pasa si vemos la figura del papa que tenia en la época de este Santo, como la del hombre con mayor poder sobre la tierra?, el concepto cambia radicalmente al de el hombre que gobierna con el mayor poder del mundo… será esa la figura del moderna del anticristo?. Sobre el papado, Nostradamus dice que habrá un último papa que sufrirá mucho por la iglesia, no de que color será y en uno de sus dibujos, es atacado por un pequeño soldado musulmán.

La cuarteta No.243 de sus Centurias dice así:

“EL GRAN IMPERIO SE TRANSFORMARA DESDE LA NADA EL TODOPODEROSO POR MAS DE 400 AÑOS

GRAN PODER DADO AL NEGRO ORIGINARIO DE LOS ESCLAVOS

EL ARYANA NO SE SATISFARA DEL TODO.”

 Aryana, en lengua persa quiere decir “persona bella del Este”, agreguemos que “BARACK”, es un vocablo africano-hebreo que quiere decir “BENDITO”.

Revisemos otras “coincidencias”.

Sabemos que el anticristo vendrá en su propio nombre a traer la paz y la unión mundial. Sabemos que unirá a todas las religiones. Aquí hagamos un alto.

A este señor, todos se han encargado sacarle su tajada, por ejemplo: Los musulmanes lo ven como a un hermano, por su padre, musulmán practicante (además de su nombre); Los protestantes lo ven como a un hijo de Luther King (tengo un sueño, etc); Los musulmanes negros gringos, como el neo Malcom X; Los neo católicos, lo comparan con Kennedy versión negra; Los judíos, como el que puede llevar la ramita de olivo en la boca (recordemos que su asesor mas cercano es un ex soldado israelí, probable mossad).

 Veamos ahora una parte del Apocalipsis.

San Juan nos dice que 7 plagas asolaran la tierra. Hagamos una revisión de las ultimas enfermedades que nos han tenido en jaque en los últimos años (después de los 60):

 1.- Colera

2.- Listeriosis

3.- Sida

4.- Dengue

5.- Ebola

6.- Influenza  aviar (que muchos pensamos seria pandemia)

7.- Influenza porcina (ahora humana por la OMS)

 Y esta ultima aparece justo cuando este señor esta en el poder.

Dentro del conocimiento “natural” que sobre el fin de los tiempos recordemos que muchas civilizaciones antiguas coinciden en un año, interpretaciones más, interpretaciones menos, nos dan una fecha cercana al 2012. Cuando termina el periodo de gobierno de este señor? ADIVINEN !!!

Les prometo que al terminar este análisis me recorre un leve escalofrió, y eso que no he querido citar lo dicho por nuestra Señora en sus apariciones…

 

Fe Resuelta

Chile

Oración para encomendar a México por la epidemia de influenza:

 

Nuestra Señora de Guadalupe

Santa María de Guadalupe:

A ti que nos amas con especial ternura,

velas por nosotros con maternal intercesión

y nos procuras siempre tu eficaz ayuda

suplicamos tu protección y auxilio

para superar pronto esta epidemia

que ha venido a afectar nuestra nación.

Cúbrenos con tu manto,

líbranos de este mal.

Ruega por todas las autoridades

y por quienes tienen poder de decisión

para que sepan establecer medidas y prioridades

para prevenir y ayudar a toda la población,

y en particular a quienes son más vulnerables.

Concédenos prudencia y serenidad

para actuar con mucha responsabilidad

y así evitar ser contagiados o contagiar.

Socorre al personal de salud,

vela por la recuperación de los enfermos

y sé consuelo de quien se encuentran en duelo.

Madre del Verdadero Dios por quien se vive,

Tú que nos has rescatado de otras plagas,

encomiéndanos a la misericordia

de Aquel que nos sanó con Sus llagas

y nos libró de la muerte con Su Resurrección.

Enséñanos a unir nuestro dolor al Suyo

para hallarle sentido redentor

y salir de esta adversidad fortalecidos

en la fe, la esperanza y el amor.

AMÉN

Card. Cañizares, ingresado en un hospital de Roma

Información de ABC, Abr-27-2009.

TOLEDO. El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares, se encuentra internado desde el pasado fin de semana en un hospital de Roma aquejado de una tromboflebitis.

El cardenal Cañizares llegó a la Santa Sede el pasado domingo 19 de abril procedente de Toledo, donde dos dos días antes había anunciado el nombramiento de su sustituto, Braulio Rodríguez, al frente del Arzobispado.

En la diócesis se espera su pronta recuperación ya que el día 6 junio se le rendirá un homenaje con motivo de su despedida, una semana antes de que presida las celebraciones con motivo de las fiestas del Corpus.

NOTA: Oremos por su salud!

EL ÚLTIMO CÉSAR EN EL RECUERDO

benitoEn este aquí y en este ahora, el último César de Italia, Benito Mussolini, nos llega por el camino del sentimiento. Y lo hace cuando el próximo 29 de julio se cumplan 126 años de su natalicio y el 28, de estos días de abril que se desgranan, 64 de su vil asesinato. Violento tránsito hacia la inmortalidad porque, como el primer César —el que no llegó a Augusto—, también encontró en su camino a los Grandis, Cianos y Badoglios, Brutos parricidas que ya peinaban canas de políticos.

Pero veamos los primeros decenios de la XXª centuria. El significado más hondo con que apareció Mussolini en la política italiana y mundial fue la necesidad de enlazar los quehaceres urgentes de la reconstrucción patria con la impostergable revolución.

Décadas de ruptura del tejido social por el liberalismo y el marxi-nihilismo hacían necesaria la intervención quirúrgica para el fortalecimiento del Estado y su restauración con la concepción cristiana del Corporativismo Participativo.

A este respecto señala el Padre Ennio Innocenti en su exhaustivo estudio titulado “La Conversión Religiosa de Mussolini” (Buenos Aires, Santiago Apóstol, 2006): “Alguno difunde el equívoco de que la política social de Mussolini derivó de su matriz revolucionaria socialista, la cual ciertamente no tiene ninguna inspiración religiosa y mucho menos católica. Se desatiende así la oportuna referencia que Mussolini señaló en la romanidad (donde la originaria concepción corporativa adquirió dignidad política). Se olvida también la actualización de la concepción corporativa que en tiempos de Mussolini había acreditado Giorgio Toniolo con el favor de la Santa Sede. Se pasa por alto además la certera referencia a la inspiración cristiana probada por la experiencia corporativa política de las comunas medievales…”

He aquí, pues, los principios inspiradores de lo que Innocenti titula con justicia la “benemérita política social mussoliniana”, consecuencia a su vez del plan de “hacer realidad el Estado Participativo”.

Éste se perfeccionó incorporando aspectos fundamentales de la Doctrina Social Católica al entrar el Corporativismo en las empresas “elevando al trabajador a participante en la gestión, en la propiedad y por consecuencia en los resultados económicos de la gestión”.

Durante la República Social Italiana proclamada por Mussolini en setiembre de 1943, luego de la traición de un rey “pequeño de cuerpo y de alma”, se acentuaron los aspectos corporativos con la complementación orgánica de las ideas de propiedad y de sociedad. Esas Leyes Fundamentales que se conocen como de Socialización, pero que son la antítesis del marxismo, mero capitalismo de Estado tan brutal como el liberal que suele devenir en salvaje.

A este respecto el citado Don Ennio Innocenti califica las disposiciones del Duce de estar en perfecta armonía con el pensamiento de la Iglesia siempre radicalmente adversa tanto al capitalismo liberal como al socialista. Corrían por entonces los llamados “seiscientos días de Mussolini”, que son una prueba de su grandeza de espíritu.

En esto no tenemos más que ceñirnos a sus memorias en las que traza un proyecto completo de restauración social que podríamos llamar —con palabras joseantonianas— la Revolución Nacional Sindicalista.

Merece párrafo aparte y subrayado la política religiosa. Advenido al Poder en el año 1922 con su Revolución de los Camisas Negras adoptó una serie de medidas dirigidas a facilitar la obra espiritual del catolicismo.

En ese sentido se restauró el crucifijo en centros oficiales y tribunales. A raíz de la reforma educativa de 1923 se incorporó la catequesis en las escuelas públicas dándose existencia jurídica a la Universidad Católica de Milán.

Por otra parte, se hizo frecuente la presencia de autoridades eclesiásticas en las ceremonias públicas. Pero no bastaba. El conflicto desatado por el accionar carbonario-masónico, cuando los Saboya y Garibaldi tomaron militarmente la Ciudad de Roma, el 20 de setiembre de 1870, se mantenía vigente. Situación insostenible que el propio Jefe del Gobierno señaló expresando: “Cualquier problema que turbe la unidad religiosa de un pueblo es causa de un delito de lesa Nación”.

Sobre esa base Mussolini acentuó el proceso de Conciliación que fue coronado en febrero de 1929 con los Acuerdos de Letrán, los que convirtieron en situación de derecho la plena soberanía del Papa sobre lo que fue, desde entonces, y para siempre, el Estado Vaticano. En la Cuaresma de ese año, Pío XI, entonces Pontífice reinante expresó: “Con profunda alegría declaramos haber dado, gracias a estos acuerdos, Dios a Italia e Italia a Dios”.

Cabe sin duda que a esta altura de la nota nos preguntemos cuál es el juicio que puede hacerse de la política exterior de la Italia Fascista considerada en su conjunto.

En primer lugar hay que consignar que la conducta de Mussolini en relación a los asuntos internacionales tuvo tres puntos claves: la revisión de los tratados de Paz de 1919-20 empezando por el de Versalles, un Pacto de las Cuatro Potencias, que si hubiera sido aceptado habría contribuido a mantener la paz en el mundo durante un extenso período, y por último el Pacto Antikomintern para frenar el expansionismo soviético.

Pero no fue así y sus esfuerzos fracasaron hasta el mismo agosto de 1939, cuando ante la inminencia del conflicto entre Alemania y una Polonia incitada bélicamente por Francia e Inglaterra, presentó un plan de Paz que fue rechazado.

Sin embargo, hay algunos acontecimientos previos —que sucedidos cuando terciaba el siglo pasado— tuvieron especial significación. El primero fue la conquista de Abisinia con la que se extendió la civilización Occidental y Cristiana a un olvidado y salvaje rincón de mundo que no poseía más elementos aglutinantes que la autoridad de ciertos caciques.

En segundo término, el apoyo con sangre de Legionarios a la Cruzada de la España Nacional que impidió la bolchevización del extremo de Europa. Lo que llegó luego fue la conflagración, que al extenderse, ahogó la voz de Mussolini, quien hizo un nuevo intento por detenerla a comienzos del año 1940.

Europa fue entonces arrasada por los cañones que facilitaron, en Teherán, Yalta y Postdam, el orgiástico reparto de mundo “iluminado” desde el “Gran Oriente” por las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki. En tanto las praderas de los Césares se empapaban de sangre, mientras el Valle del Po se cubría con la niebla gris de la derrota y la roja de las matanzas en nombre de la “sagrada democracia”.

Y fueron decenas de miles las víctimas en la fiesta congoleña de los”libertadores”. El primero fue el maestro y herrero del Predappio, que con sus duras manos había abierto un surco “con una iniciativa política que interesó al mundo mostrándole nuevos caminos”.

Eran las cuatro y diez de la tarde del 28 de abril de 1945 cuando ante la verja de Villa Belmonte, en Giulino di Mezzegra, la metralleta del forajido partisano Walter Audisio disparaba sobre el cuerpo de un César que del Carso a Como, desde su adolescencia hasta su plenitud fascista, que está antes que nada en el Programa de Verona, había luchado por la justicia para su pueblo.

Caído, se lo culpó por una guerra que le fue impuesta por los que no quisieron revisar los cimientos falsos del período versallesco.

Muy cerca de allí, en Dongo, caían acribillados por la espalda los que lo acompañaron hasta el último momento ofreciéndole su vida trabajo y sangre. Los que nada habían pedido en las horas de triunfo al hombre que había escrito en una ocasión: “Mi vida es un libro abierto. Se pueden leer en él estas palabras: estudio, miseria, lucha”.

El último César, cuyo cadáver la hez liberal bolchevique colgó de los pies, porque no los tenía de barro, también poseía, en las fotografías macabras que se publicaron, un decoro que nadie le pudo arrebatar. El brazo derecho como una espada y su mano, aunque casi rozando el suelo, con la que seguía indicando el camino y el vuelo de las águilas. Tal fue siempre su gesto, y el gesto y su significado en lo moral y lo físico es lo que queda de los hombres.

Tiempo atrás, desde la ciudad de Forli, llegamos hasta la cripta de la familia Mussolini en el cementerio del Predappio donde ante al sarcófago de piedra viva en el que el Duce descansa, oramos a Cristo Jesús por quien nació católico, confesándose tal en los días del martirio.

Luego, y en voz alta, repetimos un párrafo de su testamento: “…Todo lo que fue hecho no podrá ser borrado, mientras mi espíritu, ya librado de la materia, viva, después de la pequeña existencia terrena, la vida sin fin y universal de Dios”.

 

  

Luis Alfredo Andregnette Capurro

 

Stat crux, dum volbitur orbis

Estimados blogueros de la verdad, luego de este tiempo de ausencia retomaremos la actividad, que mejor tiempo que el de pascua. Gracias a todos los que escribieron preguntando por la anuncia, especialmente a quienes escribieron desde Argentina dando todo el apoyo.

 

Por mas que traten de derribarnos, la verdad prevalecerá!!

Stat crux, dum volbitur orbis

 

Rata, ataca que estoy listo!!

 

George Valdés

INTERESANTES NOTICIAS DESDE ROMA SOBRE LA FSSPX

Sobre el escritorio del Santo Padre hay un decreto preparado para retirar el de excomunión de 1988 que recayó sobre los obispos consagrantes y los consagrados. Digo retirar el decreto y no absolver de la excomunión.

Ha prevalecido la tesis del elemento subjetivo eximente o atenuante de la culpa y, por tanto, de la pena, según los cánones 1323,4 y 7 y 1324, 1,8 y 3.

La solución buscada no puede ser más favorable a los lefebvristas. Que pienso ni habían soñado con ella. Y ante ello los seguidores del arzobispo francés o, mejor dicho, los superiores de los mismos han lanzado una cruzada de rosarios para que el Papa haga… lo que ya quiere hacer.

Estupendo que recen muchísimos rosarios pero no son necesarios para la desaparición de las excomuniones. Basta con que los cuatro obispos lo soliciten con humildad alegando que entendieron de buena fe un estado de necesidad ante los muchísimos excesos y erróneas interpretaciones y aplicaciones del Concilio.

No van a encontrar en la vida un Papa más favorable que Benedicto XVI. Todo se resolvería inmediatamente en un abrazo fraterno. Que el Papa está deseando.

Una vez más la pelota está en el tejado de los cuatro obispos. ¿Aprovecharán la ocasión? No puedo asegurarlo porque en más de una ocasión me han parecido desconcertantes y desconcertados. Pero creo que conviene se conozca por todos cual es la voluntad del Papa. Y que si esto no se resuelve, y de un modo tan archifavorable, que se sepa también que fue por voluntad de los obispos.